Ecografías: guía sencilla para futuras mamás
Artículo obtenido de Pulevasalud
Europa Press
Con información facilitada por el Asesor:
Dr. Javier Pérez Pedregosa
Unidad de Ginecología del Instituto EGR del madrileño Hospital de
Fecha de creación: 11/01/2005 13:56:30
Última actualización: 19/10/2007 13:09
Durante el embarazo, es obligado el control del feto para comprobar que todo se desarrolla con normalidad. El único método para vigilar la evolución del embrión es la ecografía, cuyo uso se ha extendido debido a su comodidad y a la rapidez en el diagnóstico. Además, su fiabilidad y el hecho de que no represente ningún riesgo para la madre ni para el niño han conseguido que las embarazadas eliminen parte de sus temores durante los nueve meses de gestación. Sin embargo, muchas mujeres tienen dudas antes de enfrentarse a una ecografía sobre qué información puede aportar al médico y a los padres y cómo deben realizarse.
¿Qué es una ecografía?
Las primeras ecografías se realizaron hace unos 25 años, pero la técnica se ha generalizado en la última década. En este tiempo, el desarrollo de los aparatos ha sido espectacular y se sigue avanzando en su modernización. Un ecógrafo está integrado por los siguientes elementos:
- Una sonda o transductor
- Una pantalla y un equipo de vídeo
- Un aparato procesador

Ecografías. Las primeras se hicieron hace 25 años.
2. ¿Cuándo deben realizarse las ecografías?
La primera ecografía se hace aproximadamente entre la sexta y la novena semana del embarazo. En este momento, los embriones miden unos
- Confirmar el embarazo
- Ver el número de embriones que hay (si es un único feto o si se trata de un embarazo múltiple)
- Examinar que los embriones están vivos y que tienen latido cardíaco
- Ver el tamaño de los embriones y si éste coincide con la fecha de la última menstruación de la mujer. Esto sirve para datar correctamente la gestación, diagnosticar el embarazo como un embarazo evolutivo, establecer la fecha de los siguientes controles y calcular una probable fecha de parto.
La tercera ecografía se realiza en torno a las semanas 20 y 22. En este momento, el feto está más formado y tiene un mayor tamaño, por lo que debe medirse en partes: Longitud cráneo – nalga, que suele ser de unos
Cuando el feto es pequeño se puede conocer su tamaño con más precisión, pero al medirlo por partes existe un margen de error entre el 15 y el 20 por ciento. La cuarta ecografía suele realizarse entre las semanas 33 y 35. El feto se mide en partes, siguiendo el mismo proceso que en la tercera ecografía, y se comprueba la morfología fetal, la cantidad de líquido y el crecimiento fetal. Si se trata de un embarazo de riesgo, el número de ecografías que se realicen dependerá del tipo de la patología. Por ejemplo, los embarazos múltiples o los fetos que crecen menos de lo habitual deben ser más vigilados por parte del especialista.
- Longitud cefálica
- Circunferencia abdominal
- Diámetro biparietal o de la cabeza
- Longitud del fémur
Es importante aclarar que la ecografía sólo puede descubrir las malformaciones del feto que puedan tener una traducción morfológica, es decir, que muestren una imagen alterada. Por tanto, no se puede diagnosticar un retraso mental que no vaya acompañado de ninguna alteración cerebral ni tampoco las disfunciones de un órgano. Por ejemplo, no se puede ver si el hígado funciona mal, pero sí si existe algún tipo de quiste.
La vía transvaginal se reserva para las primeras semanas del embarazo (la primera y la segunda ecografía), mientras que las abdominales se utilizan a partir del segundo trimestre.
Esto es así porque la resolución de la ecografía abdominal es mejor cuando el feto es más grande, mientras que la transvaginal sólo ofrece una imagen clara cuando es pequeño.

Técnica. La realizada por vía Abdominal es la más utilizada.
Todavía está por demostrar la eficacia de las ecografías en 3D y en 4D, aunque los expertos apuntan ya que es buen método para complementar las pruebas bidimensionales y que incluso pueden llegar a superarlas en su uso.
4 ¿Es segura la información que ofrecen?
A pesar de la alta fiabilidad del diagnóstico, en ocasiones puede haber dificultades para obtener una buena ecografía. Por esto, los médicos recomiendan que las madres no se apliquen cremas en el abdomen en las 24 horas previas a la realización de la prueba, ya que esto empeora la transmisión sónica. Además, en el caso de que la ecografía sea transvaginal, es recomendable que la vagina no esté llena.
Por otra parte, influyen también la postura del bebé en el feto y el peso de la madre, de manera que la imagen que se muestra es más clara en madres delgadas.
Todo esto puede conllevar que la ecografía no permita ver el pliegue nucal y el hueso nasal del feto, los llamados "marcadores de riesgo", que indican un mayor riesgo de anomalías en el bebé, lo que no quiere decir que el niño las sufra tras el parto.
